Fiesta de la Luz

Farol, farol,
Estrella, Luna y Sol.
Se apaga la luz, se apaga la luz,
menos la de mi farol.


Después de la conmemoración de los finados, en el mes de noviembre, gran parte de las actividades escolares giran en torno a la celebración de la fiesta de la luz que constituye una preparación para la llegada del solsticio de invierno con sus días y noches más fríos y obscuros hasta culminar en los festejos de Navidad. Los alumnos y maestros elaboran los faroles que se encendieron en la noche del último viernes de noviembre, que junto a los cuentos, los versos, las peticiones y los cantos simbolizan el llamado a guardar, en nuestro interior, nuestra luz y calor, que pronto se plasmarán en sentimientos de recogimiento, amor y generosidad  propios de una verdadera navidad.

La casi totalidad de los padres y madres de familia asisten a esta celebración acompañados de familiares y amigos. También asisten como invitados vecinos y líderes de la comunidad o miembros de otras instituciones particulares o públicas.

 

 


En medio de mi escuela
Ha caído hoy una estrella
Y en su camino ha pintado
una luminosa estrella.
Por ella cual tobogán
bajan ángeles y juegan
y me invitan a la ronda
con flautas y panderetas.
En medio de mi escuela
Ha caído hoy una estrella,
la luz ahora ilumina:
¡Y comienza así la fiesta!

Tengo un sol brillante
Dentro de mi corazón,
al que le gusta alumbrarme
y también darme calor.
Cuando me pierdo en el bosque 
sé que en él puedo confiar,
pues su luz me abre el camino
y solo no estoy jamás.
Y esta noche, todos juntos,
la gran luz nos llegará.
Saldrán del caracol los pequeños
y ésta nos compartirán.