Nuestra Propuesta Pedagógica

En razón del amplio conocimiento y difusión de las teorías Constructivistas, nos ceñiremos complementar este enfoque con los aportes de de la Pedagogía a través del Arte.

 

El ejercicio artístico

El ejercicio artístico  debe ocupar un lugar importante en la vida de las personas como elemento integrador del ser humano. Contrariamente, la existencia, en la era de la técnología, está llena de actos físicos que se realizan más o menos automáticamente: encender la luz, poner en marcha la lavadora, tomar asiento en el transporte, etc.  Ciertas actividades exigen, por otra parte, atención aguda: el que conduce un coche o el que perfora una pieza dental no puede distraerse ni un momento, pero la concentración es fría, es cuestión de poner atención, vigilar, sopesar.  De toda la escala de órganos sensoriales y de capacidades volitivas, sólo algunos intervienen activamente. En cambio, quien está entregado a una actividad artística se encuentra en situación completamente distinta, porque no se basa en la rutina. Desde luego que necesitamos una concentración total pero ésta abarca un vasto registro. Pocas son las experiencias, aparte de las artísticas, que puedan proporcionar tan diversas y tan profundas vivencias interiores, además de lograr esa participación global que se recibe en las artes. Es justamente en este elemento integrador del ser humano donde radica su mayor importancia y urgencia de ser trabajada en esta época (Majorie Spock, 1985, p. 13).  Dentro del ejercicio artístico se pueden utilizar como recursos, el canto, la pintura, el dibujo, modelado, dramatización (Graduño, L. 2008, p.9), el cuento, el movimiento rítmico corporal, entre otros.

En este sentido, a manera de ejemplo, un modo de abordar la enseñanza de la matemática que genera entusiasmo y confianza, con acertijos divertidos y descubriendo los acertijos mágicos de los números:

“Desde el inicio, los niños experimentan la matemática a través del movimiento rítmico. Hay matemática en todo lo que hacemos - cuando caminamos 1, 2, 3, 4, 5, 6. Cuando saltamos la cuerda, cuando jugamos con la bola. De allí, se entiende la magia de la matemática - en vez de practicar las sumas y restas con problemas de una sola respuesta, se promueve el descubrimiento. ¿Cómo podemos hacer 6¨?" Hay muchas maneras - puede ser el 1+5. Puede ser el 3+3, puede ser 10 - 4. También hay patrones en la matemática - ¿has buscado las estrellas con las tablas de multiplicación? ¿Has observado los patrones interesantes que salen de las tablas?  En este ambiente escolar, los estudiantes descubren este tipo de "magia" en cada clase de matemática” (Ruth Junkin, R. 2011, párr. 3).

El mismo principio se aplica para las demás materias, especialmente en los primeros años escolares, abriendo la posibilidad de que los estudiantes vayan construyendo y creando sus propios textos escolares.

 

El desarrollo de las capacidades humanas en la pedagogía a través del arte.

Todo modelo educativo se fundamenta en una concepción del ser humano y del mundo. El punto de partida, de la propuesta pedagógica de la escuela, es  la convicción que el ser humano es un ser en formación continua que requiere de otros seres humanos para ir estructurándose y, que al mismo tiempo, demanda un ambiente favorecedor del desarrollo de todas sus potencialidades. Es decir, dos factores resultan determinantes en el proceso educativo: el adulto, con un conocimiento profundo del ser humano y cada una de las etapas por las cuales este atraviesa; y el ambiente, que debe ser enriquecedor y diferenciado, de acuerdo al momento de desarrollo del niño, niña o joven, para conseguir un crecimiento armónico. Lo anterior se fundamenta en una antropología que, conjugando la individualidad con lo comunitario, tome en cuenta al ser humano como un proceso global y constante a través del tiempo y en continua relación con los otros individuos (sociedad), con su planeta (ecología) y el cosmos (lo espiritual). Esta antropología como toda ciencia debe ser exacta y comprobable por auto esfuerzo.

 

Cualidades anímicas.

El ser humano, desde esta concepción, está constituido por tres cualidades anímicas que se van estructurando y desarrollando de acuerdo a la madurez biológica del niño y las interrelaciones que se establecen con el ambiente. Estas cualidades son el PENSAR, el SENTIR y el QUERER (o voluntad). El ser humano armónico es quién desarrolla a plenitud estas tres cualidades.

El PENSAR nos posibilita el tener una representación o imagen del mundo. Su característica es alejarnos del objeto y poder observar lo que fue: el pasado. Su modo más acabado es el pensar abstracto.

Por otra parte, el QUERER (o voluntad)  es una fuerza que nos lleva hacia el mundo, a la acción; como que nos perdemos en este obrar en el objeto. Se relaciona con el futuro, y lo podemos observar completamente en la acción creadora.

Finalmente, como una especie de puente rítmico, que integra las anteriores, tenemos el SENTIR que se relaciona con el presente y nos permite tener conciencia de nosotros y nuestra relación con el mundo, presentándose como una fuerza de placer-displacer, o simpatía-antipatía.

 

Etapas de desarrollo.

Estas tres cualidades no se presentan ni se desarrollan con la misma intensidad en las diferentes edades de un individuo. Todas están presentes, pero cada una de ellas juega, en su momento,  un rol preponderante en cada una de las etapas de desarrollo.

Así de los 0 a los 7 años predomina lo volitivo, es decir el QUERER o VOLUNTAD. El niño aprende a través de su movimiento y haciendo todo lo que observa y percibe a su alrededor. Su fuerza de aprendizaje  (que es inconciente) es la IMITACIÓN; por ello, los adultos debemos crear un ambiente que sea digno de ser imitado, es decir: BUENO. Durante esta etapa, específicamente en los tres primeros años, el niño alcanza las tres facultades más importantes para toda la vida del ser humano: el ANDAR, HABLAR y el PENSAR (se refiere aquí a la toma de conciencia de sí mismo).

Para esto requiere de un adulto que pueda amarlo y respetar sus procesos, sin acelerarlos y favoreciendo el estímulo de todos sus sentidos, a través de materiales naturales y acciones con sentido.

De los 7 a los 14 años, se desarrolla el SENTIR. El niño vivencia con alegría los ritmos, lo musical y comienza a experimentar con mucha fuerza ese ir y venir del gusto-disgusto, placer-displacer, amor-odio. Por ello, el niño requiere de una autoridad que le ayude en ese constante movimiento. Más, esta debe constituirse en  una autoridad-amada. Lo rítmico nos abre la posibilidad de la armonía o desarmonía. Consecuentemente, en este período, el mundo debe ser BELLO. En este contexto, el instrumento de aprendizaje es el ARTE, es decir: la búsqueda de la armonía, del lenguaje de las proporciones, del conocimiento profundo de los tonos.

De los 14 a los 21 años el joven despierta a plenitud su facultad del PENSAR. Ahora el interés del adolescente es el mundo y la búsqueda de lo VERDADERO. Se da cuenta que el mundo ideal no existe. Entonces, él quiere cambiar este mundo, desea mejorarlo y a veces hasta destruirlo. Esta etapa requiere, por parte del maestro, gran dominio de su materia;  además, un absoluto respeto y confianza en todas las fuerzas que los jóvenes traen para aportar al orden social establecido.  El maestro debe saber escuchar y orientar al joven hacia el descubrimiento de las leyes científicas y sociales, permitiendo que el joven tome sus propias decisiones.

 

ESTRATEGIA METODOLÓGICA

Una propuesta de Pedagogía por el arte requiere de una sensibilidad, por parte del maestro. El debe ser un artista, no por el dominio de una técnica artística, sino por el conocimiento profundo del ser humano y la facultad de escucharlo y descubrirlo. Luego requiere una concepción artística al estructurar la clase: un momento para reflexionar, otro para sentir y otro para actuar. Y por último, una concepción artística del arte, lo que no significa la búsqueda de crear objetos de arte, sino, ante todo: la posibilidad de que el ser humano actúe completo, con todo su ser, en la comprensión y descubrimiento del mundo y de los materiales; que pueda descubrir la cualidad de cada elemento y situación, esto es, comprender que la balsa es suave, que el guayacán es recio y que, por lo tanto,  debe ser sutil con la primera, fuerte y arriesgado con el segundo. Ese es el camino artístico: comprender como luego, socialmente, a veces deberá ser suave como balsa y, otros momentos, recio como el guayacán.

Concretando: en los niveles Inicial y Preparatorio acudimos a las fuerzas de imitación del niño; de allí que nuestra tarea fundamental es preparar un ambiente digno de ser imitado, lo cual nos incluye a los adultos. En el nivel Elemental  siendo su eje la fuerza del sentir y el pensamiento pictórico predominante en el niño, mediante el poder de la palabra y apoyándose en las artes, se prioriza un trabajo rico en imágenes. En el nivel medio se mantiene algo de este tipo de trabajo, pero progresivamente  se da inicio a lo que en el nivel Superior, tomando como eje el pensamiento conceptual plasmado en el joven, se trata de descifrar científicamente los enigmas vivenciados en los años anteriores, acompañado de talleres y clubes orientados a la formación del carácter y hacia el servicio a la comunidad. Estamos hablando de la formación de un nuevo tipo de ser humano que contribuya a crear una sociedad en la que el progreso no solo se mida por la modernidad y el avance tecnológico en la esfera de lo material, sino en la medida de que represente una prosperidad en todas las áreas: material, física y espiritual; esto es, que sea bueno para todas las personas y para el medio ambiente.

Horario  rítmico de trabajo
El horario debe ser organizado de manera rítmica, estableciendo una actividad de concentración y luego una de expansión. 
Es importante comenzar el día con un verso o poesía que nos permita organizarnos y armonizarnos en forma grupal. Estos versos pueden también acompañar el momento previo a la comida y el final del día.
Dentro de la rutina es conveniente reforzar la idea de la conveniencia de trabajar por módulos de materias, esto permite crear además una vivencia temporal y crear en la escuela una facilidad de trabajo en centros de interés que pueden enriquecerse con las fiestas anuales, es decir, festejando o siguiendo un calendario de siembra que puede reforzar nuestra identidad; entonces se ubicará la materia tomando en cuenta la época de cada año.  Por ejemplo se iniciará en octubre y noviembre  con la época de difuntos y los granos tiernos, luego Navidad, después carnaval, más adelante la época de los granos duros, etc.